|
Now In: Sopa de Pollo para el Alma de la Madre
| Sopa de Pollo para el Alma de la Madre
(Paperback)
Nuevo relatos que conmueven el corazón y ponen fuego en el espíritu
|
 |
|
List Price: $12.95 HCIBooks.com: $9.07
Available usually ships within 24–48 hours
|
|
Book Description
|
Read an Excerpt
|
About the Authors
|
Reviews
|
Book Details
|
|
| We can all remember a time when we were young and under-the-weather, and Mom soothed and nurtured us back to health with her magical chicken soup elixir. Now we can revisit those cherished moments with a delightful batch of stories for and about mothers. Celebrity contributions include Barbara Bush, Reba McEntire, Erma Bombeck and Montel Williams. |
1 sobre el amor
E-l amor es una fruta siempre madura, y al alcance de todas las manos. Madre Teresa
El rescate El amor de una madre no percibe imposibles.
Paddock
Mientras mi amiga Carol Dey y yo paseábamos por las polvorientas calles de Saigón en un viejo escarabajo Volkswagen el 26 de abril de 1975, estoy segura de que parecíamos exactamente lo que éramos: un par de amas de casa de Iowa. Tres meses antes, cuando Carol y yo habíamos decidido acompañar a tres huérfanos vietnamitas hasta la casa de las familias norteamericanas que los habían adoptado, el viaje parecía emocionante pero seguro. Mi esposo, Mark, y yo habíamos hecho también una solicitud para adoptar un niño en el futuro. Todos queríamos hacer algo para ayudar. ¿Cómo íbamos a saber Carol y yo que lle-garíamos en el preciso momento en que Saigón estaba sitiada?
Caían bombas a menos de cinco kilómetros de la ciudad, e incluso los habitantes comenzaban a pasar en oleadas al lado del auto, cargando todas sus pertenencias en sus carretillas o en la espalda. Sin embargo, nuestra conductora, Cheri Clark, la directora de Amigos de los Niños del Vietnam (FCVN), parecía más entusiasmada que asustada. Desde el momento en que aterrizamos, nos había abrumado con noticias inesperadas.
'¿Se enteraron de que el presidente Ford aprobó un avión gigante como último recurso para salvar a estos niños? ¡En lugar de sacar seis huérfanos, llevarán doscientos a casa!' Carol y yo nos miramos asombradas.
'Ayer conseguimos llenar un avión de niños—prosiguió Cheri. A último momento, el gobierno vietnamita se negó a dejarlo partir, pero el avión ya había recibido autorización de despegar, así que sencillamente partió. ¡Eso significa que hay ciento cincuenta niños a salvo en San Francisco!'
A pesar de todos los años que habíamos trabajado como enfermeras, no nos habían preparado para lo que encontramos en el centro de FCVN. Cada centímetro de la imponente mansión francesa estaba cubierto de mantas o esteras atestadas de bebés—cientos de infantes llorando y gimiendo, huérfanos o abandonados.
Aun cuando el efecto del viaje amenazaba con abrumarnos, Carol y yo estábamos decididas a ayudar a preparar a los niños para el vuelo del día siguiente, que habría de ser el primero en salir. Cada niño necesitaba ropa y pañales, un examen médico y un nombre legal. Los devotos voluntarios—vietnamitas y norteamericanos—trabajaban sin cesar las veinticuatro horas del día.
A la mañana siguiente nos enteramos de que, en represalia por el despegue anterior no autorizado, nuestra agencia—después de todo—no podría tomar el primer vuelo. Se nos permitiría partir únicamente cuando el gobierno vietnamita así lo decidiera.
'Lo único que podemos hacer es aguardar y rezar', dijo Cheri serenamente. Todos sabíamos que a los huérfanos y a los norteamericanos en Saigón ya no les quedaba mucho tiempo.
Entre tanto, Carol y yo nos unimos a los demes voluntarios que se apresuraban a preparar a los niños para otro vuelo que había sido autorizado, esta vez rumbo a Australia. En medio de un calor asfixiante, subimos a los niños a una camioneta VW a la que le habían quitado el asiento del medio. Me acomodé en un asiento, con veintiún bebés a los pies; los otros voluntarios hicieron lo mismo.
Llegamos al aeropuerto y encontramos que el tráfico aéreo estaba suspendido. Una nube negra enorme cubría el cielo. Cuando atravesamos la puerta, escuchamos un terrible rumor: el primer vuelo cargado de huérfanos—aquel avión por el que habíamos rogado—se había estrellado después de despegar. No podía ser cierto. Era preferible no creerlo. No tuvimos tiempo de preocuparnos, mientras nos ocupábamos de embarcar a los niños inquietos, deshidratados, al avión que los llevaría a la libertad. Carol y yo permanecimos juntas, tomadas de la mano, mientras despegaba. En cuanto partieron, nos pusimos a bailar en la pista. ¡Un avión cargado de niños estaba libre!
La alegría duró poco. A nuestro regreso, hallamos a las personas del centro abatidas por el dolor. Cheri confirmó entre sollozos lo que nos habíamos negado a creer. Cientos de niños y sus acompañantes habían muerto cuando el avión estalló después de despegar. Nadie sabía si lo habían derribado a tiros o si había sido víctima de una bomba.
¡Voluntarios y bebés! ¿Quién podría hacer algo así? ¿Acaso lo harían otra vez? Abrumada, me sumí en un sofá de mimbre y sollocé incontrolablemente. El avión que tanto habíamos deseado abordar había sucumbido, junto con mi fe, en el abismo. Tenía la terrible sensación de que no volvería a ver a mi esposo y a mis hijas.
Aquella tarde, Cheri me llamó aparte. Incluso en un mundo de inconcebibles sorpresas, no estaba preparada para lo que me dijo: 'Entre de los papeles que trajiste estaba tu solicitud de adopción. En lugar de esperar a que te den un hijo, ¿por qué no vas ahora y lo eliges?'
Parecía como si mis peores temores y mis más profundos deseos se convirtieran en realidad el mismo día. Mis hijas se pondrían felices si yo llegara a casa con su nuevo hermanito. Pero . . . ¿cómo podía elegir a un niño? Con una oración en los labios, entré en la habitación contigua.
Mientras paseaba entre el mar de bebés, un niño gateó hasta mí, vestido solamente con un pañal. Cuando lo alcé, colocó su cabeza en mi hombro, como queriendo abrazarme. Lo cargué por la habitación, mirando y tocando a cada uno de los bebés. En el piso superior, el recibo estaba también tapizado de bebés. El pequeño que se encontraba en mis brazos parecía aferrarse más a mí mientras yo susurraba una plegaria por la decisión que estaba a punto de tomar. Sentí su cálido aliento cuando se abrazó a mi cuello y se acomodó en mi corazón.
'Hola, Mitchell—susurré—. Soy tu madre'. Al día siguiente recibimos la maravillosa noticia de que nuestro vuelo había sido autorizado para salir aquella tarde. Todos los voluntarios llevamos a los ciento cincuenta niños que aún permanecían allí.
Acomodamos a los bebés de a tres o de a cuatro en cada asiento de un ómnibus municipal que no estaba en uso e iniciamos el primero de varios viajes al aeropuerto; Carol y yo los acompañamos. De nuevo, un desastre. Cuando llegamos al aeropuerto nos enteramos de que el presidente del Vietnam, Van Thiêu, había cancelado el vuelo. Tratando de mantener la calma, Carol y yo ayudamos a alojar a los niños en unas humildes cabañas de Quonset en medio de un calor asfixiante. ¿Podríamos salir algún día? ¿O acaso pereceríamos, todos en el sitio de Saigón?
Finalmente, Ross, una de las personas que trabajaban para la FCVN, entró corriendo. 'El presidente Thiêu sólo permitirá un vuelo, pero tiene que salir de inmediato. Embarquemos a los bebés—y ustedes también van', nos dijo a Carol y a mí. ¡Nuestra oportunidad de partir! 'No—dije—. Dejé a mi bebé en el Centro para enviarlo en el ómnibus siguiente. Debo regresar a buscarlo.
'LeAnn—añadió Ross—, ya ves cómo están las cosas. Vete ahora mismo si puedes. Te prometo que intentaremos enviarte tu bebé'. Sí, ya veía yo cómo estaban las cosas. '¡No partiré sin Mitchell!', respondí. 'Entonces date prisa—dijo Ross—. Detendré el avión mientras pueda, pero no podemos hacer que estos otros niños pierdan la única oportunidad que tienen de salir'.
Corrí hacia el ómnibus. El chofer condujo precipitadamente por las calles de la caótica ciudad y me dejó a kilómetro y medio del Centro. La correa de mi sandalia se rompió y azotaba violentamente el tobillo. La arranqué sin dejar de correr. Tenía un dolor terrible en el costado mientras corría escaleras arriba hacia el Centro.
'El avión . . . ', dije sin aliento mientras Cheri me acercaba una silla. 'Lo sé. Acabo de hablar con el aeropuerto'. '¿Y?'
Cheri sonrió. '¡El avión esperará a que llegues!' Sonreí, tratando de recobrar el aliento.
'No sólo eso; podemos llevar más bebés en ese vuelo, ¡y también han autorizado un vuelo más!' Las lágrimas rodaban por mis mejillas. Encontré a Mitchell y lo sostuve contra mi pecho. Hice el juramento silencioso de no dejarlo nunca más. Pocas horas después, sentía el latido de mi corazón cuando abordé un avión de carga atestado. Había una hilera formada por veinte cajas de cartón en el centro, cada una con dos o tres bebés. Los niños un poco mayores —con el rostro lleno de asombro—estaban sentados con sus cinturones de seguridad en unas bancas instaladas a lo largo del avión.
Se cerraron las puertas; el ruido del motor era ensordecedor. No podía apartar de mi mente la imagen de la nube negra proveniente del avión que se había estrellado. Sentí pánico y abracé a Mitchell con más fuerza. Recé el Padre Nuestro mientras el avión carreteaba por la pista. Luego . . . despegamos. Sabía que si sobrevivíamos a los próximos cinco minutos, llegaríamos a casa.
Finalmente habló el capitán. 'Estamos fuera del alcance de la artillería. Estamos a salvo. ¡Vamos a casa!' Exclamaciones de alegría llenaron el avión. Mientras pensaba en el caos de la guerra, recé por aquellas personas que habíamos dejado. Luego elevé una oración de acción de gracias por habernos sido permitido a Carol y a mí ayudar de una manera mucho más signi-ficativa de lo que habíamos soñado. A todos nos esperaban vidas llenas de esperanza—incluyendo al hijo que no sabía que tenía.
LeAnn Thieman Relatado a Sharon Linnéa
©2008. LeAnn Thieman. All rights reserved. Reprinted from Sopa de Pollo para el Alma de la Madre by Jack Canfield, Mark Victor Hansen. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system or transmitted in any form or by any means, without the written permission of the publisher. Publisher: Health Communications, Inc., 3201 SW 15th Street , Deerfield Beach , FL 33442. |
Jack CanfieldJack Canfield is a best-selling author and one of America's leading experts in the development of human potential. He is both a dynamic and entertaining speaker and a highly sought-after trainer with a wonderful ability to inform and inspire audiences to pen their hearts, love more openly and pursue their dreams. He is the author and narrator of several best-selling audio- and video cassette programs, including Self Esteem and Peak Performance, How to Build High Self-Esteem, Self-Esteem in the Classroom and Chicken Soup for the Soul – Live. He is regularly seen on television shows such as Good Morning America, 20/20 and NBC Nightly News. Jack has co-authored numerous books, including the Chicken Soup for the Soul Series, Dare to Win and The Aladdin Factor (all with Mark Victor Hansen), 100 Ways to Build Self-Concept in the Classroom (with Harold C. Wells) and Heart At Work (with Jacqueline Miller). Jack is a regularly featured speaker for professional associations, school districts, government agencies, churches, hospitals, sales organizations and corporations. Jack conducts an annual eight-day Training of Trainers program in the areas of self esteem and peak performance. It attracts educators, counselors, parenting trainers, corporate trainers, professional speakers, ministers and other interested in developing their speaking and seminar-leading skills. Visit the Chicken Soup for the Soul website, at www.chickensoup.com. [ More]
Mark Victor HansenMark Victor Hansen is a professional speakers who, in the last twenty years, had made over four-thousand presentations to more than 2 million people in 32 countries. His presentations cover sales excellence and strategies; personal empowerment and development; and how to triple your income and double your time off.
Mark has spent a lifetime dedicated to his mission of making a profound and positive difference in people's lives. Throughout his career, he has inspired hundreds of thousands of people to create a more powerful and purposeful future for themselves while stimulating the sale of billions of dollars worth of goods and services.
Marc is a prolific writer and has authored Future Diary, How to Achieve Total Prosperity and The Miracle of Tithing. He is co-author of the Chicken Soup for the Soul Series, Dare to Win and The Aladdin Factor (all with Jack Canfield), and The Master Motivator (with Joe Batten).
Mark has also produced a complete library of personal empowerment audio- and videocassette programs that have enabled his listeners to recognize and use their innate abilities in their business and personal lives. His message has made him a popular television and radio personality, with appearances on ABC, CBS, HBO, PBS, and CNN. He has also appeared on the cover of numerous magazines, including Success, Entrepreneur and Changes.
Mark is a big man with a heart and spirit to match — an inspiration to all who seek to better themselves.
Visit the Chicken Soup for the Soul website, at www.chickensoup.com. [ More]
Jennifer Read HawthorneJennifer Read Hawthorne is coauthor of four New York Times bestsellers: Chicken Soup for the Woman's Soul, Chicken Soup for the Mother's Soul, Chicken Soup for the Single's Soul and A 2nd Chicken Soup for the Woman's Soul. She is an inspirational speaker who lives in Fairfield, IN. [ More]
Marci ShimoffMarci Shimoff is co-author of the #1 New York Times bestsellers Chicken Soup for the Woman's Soul and Chicken Soup for the Mother's Soul. She is also a professional speaker and trainer who, for the last 17 years, has inspired thousands of people with her message of personal and professional growth. She gives seminars and keynote addresses on self-esteem, stress management, communication skill and peak performance. Since 1994, she has specialized in delivering Chicken Soup for the Soul keynote addresses to audiences around the world.
Marci is cofounder and president of The Esteem Group, a company that offers self-esteem and inspirational programs for women. As a top-rated speaker for Fortune 500 companies, Marci's clients have included AT&T, General Motors, Sears, Amoco, American Airlines, and Bristol-Myers Squibb. She has also be a featured speaker for numerous professional organizations, universities and women's associations, where she is known for her lively humor and her dynamic delivery.
marci combines her energetic style with a strong knowledge base. She earned her MBA from UCLA; she also studied for one year in the U.S. and Europe to earn an advanced certificate as a stress-management consultant. Since 1989, Marci has studied self-esteem with Jack Canfield, and has assisted in his annual Training of Trainers program for professionals.
In 1983, Marci co-authored a highly acclaimed study of the fifty top business women in America. Since that time, she has specialized in addressing women's audiences, focusing on helping women discover the extraordinary within themselves.
Of all the projects Marci has worked on in her career, none have been as fulfilling as creating Chicken Soup for the Soup books. Currently at work on future editions of Chicken Soup for the Soul, she is thrilled at the opportunity to help touch the hearts and rekindle the spirits of millions of people throughout the world.
Visit her website at More]
|
|
Inventory: Available usually ships within 24–48 hours
ISBN-10: 1558747303
ISBN-13: 9781558747302
HCI-Item: 7303
Book Format: Paperback
Page Count: 234
Publication Date: 04/01/1999
Category: Self-Help/Inspiration
|
|
|
|
Call us Toll Free
|